Preboda y postboda: qué son, para qué sirven y por qué muchas parejas terminan agradeciéndolo
- Laura Palacio Fotografía
- hace 6 días
- 5 Min. de lectura
Estás en pleno caos de preparativos. Tienes mil pestañas abiertas en el navegador, una lista de tareas que parece no terminar nunca. Te entiendo perfectamente. Como fotógrafa de bodas, paso muchas horas al año acompañando a parejas que están justo donde estás tú ahora: ilusionadas, pero también un poco abrumadas por las decisiones.
Una de las preguntas que más escucho es:
“¿Realmente merece la pena hacer una sesión antes o después de la boda? ¿No tendremos ya bastantes fotos el gran día?”.
La respuesta corta es que no se trata solo de tener "más fotos", sino de cómo quieres vivir tu boda. He visto a parejas disfrutar muchísimo más de su cóctel por haber hecho una postboda, y he visto a novios perder el miedo escénico gracias a una preboda.
Hoy quiero hablarte de tú a tú, desde la experiencia de haber estado en decenas de bodas en Cantabria, para ayudarte a decidir qué encaja mejor con vosotros. Sin tecnicismos, sin poses forzadas y con total honestidad.
La sesión de Preboda: El "ensayo general" para los que odian las cámaras
Si eres de las que dice "yo es que salgo fatal en las fotos" o si tu pareja es de los que huye cuando ve un objetivo, la preboda es vuestro mejor aliado.
¿Qué es exactamente una preboda?
Es una sesión de pareja, vestidos de calle (con vuestra ropa favorita, esa con la que os sentís vosotros mismos), que hacemos unos meses antes del "sí, quiero". Pero, para mí, es mucho más que eso. Es el momento en el que rompemos el hielo.
¿Por qué recomiendo hacerla?
Adiós al miedo: La mayoría de las parejas que vienen a verme nunca se han hecho un reportaje de boda profesional. Es normal sentirse raro al principio. En la preboda charlamos, nos reímos y descubrís que no muerdo. El día de la boda, cuando entre por la puerta de vuestra casa, ya no seré "la fotógrafa", seré alguien conocido. Eso se nota en vuestra cara de relajación.
Vuestra "medida": Me sirve para conoceros. Saber si sois de daros muchos besos, si preferís caminar de la mano en silencio o si os pasáis el día haciendo bromas.
Material para la boda: Muchas parejas usan estas fotos para el libro de firmas (que es precioso, podéis ver un vídeo de ejemplo aquí), para unos meseros personalizados en las mesas del comedor o para ese regalo emotivo a los padres o abuelos el día de la celebración, para poner una foto en grande a la entrada de la celebración, un vídeo después de la comida/cena con todas las fotos de la sesión...
"Pero es que no sabemos posar..."
Tranquilidad absoluta. En mis sesiones huyo de las poses estáticas. No os voy a pedir que miréis a un punto fijo con cara intensa. Uso juegos, conversación y un poco de psicología para que os olvidéis de la cámara. Al final, lo que busco es esa mirada de complicidad que solo tenéis vosotros cuando nadie mira.
La sesión de Postboda: Libertad, creatividad y cero prisas
Si la preboda es para calentar motores, la postboda es el postre. Se hace después de la boda (normalmente a la vuelta del viaje de novios) y volvéis a poneros vuestros trajes.
¿Por qué elegir una postboda?
A veces, el día de la boda el tiempo vuela. Entre la ceremonia, los abrazos, las fotos de grupo (que siempre llevan más tiempo del previsto) y las ganas de empezar el cóctel, apenas quedan 15 o 20 minutos para vuestras fotos a solas.
Aquí es donde la postboda brilla:
Disfrutad del cóctel: Si hacéis postboda, el día de la boda podemos hacer cuatro fotos rápidas y que os vayáis directos a beber una cerveza fría con vuestros amigos. ¡Es vuestra fiesta!
Sin miedo a la mancha: El día de la boda cuidamos el vestido como si fuera un tesoro. En la postboda, si nos tenemos que sentar en la hierba, ir a la orilla del mar o caminar por un sendero de montaña, lo hacemos. Esa libertad da como resultado una fotografía de boda natural y espectacular.
La luz perfecta: El día de la boda dependemos del horario de la iglesia o del juzgado. En la postboda, elegimos la "hora dorada", ese momento justo antes del atardecer donde Cantabria se tiñe de una luz mágica.
Entonces… ¿preboda o postboda?
Si tengo que ser sincera, ambas tienen muchísimo valor:
-La preboda ayuda a crear confianza y a llegar al día de la boda con mucha más tranquilidad.
-La postboda permite hacer fotos sin prisas y con más libertad creativa.
Si tuviera que elegir solo una pensando en mis parejas, probablemente diría la postboda. Pero cuando se hacen las dos, cada una aporta algo distinto a la historia.
¿Dónde y cuándo hacemos las fotos? (El toque cántabro)
Vivir en Cantabria es jugar con ventaja para un reportaje de boda. Tenemos la suerte de tenerlo todo a un paso.
Para la preboda: Recomiendo sitios sencillos que signifiquen algo para vosotros. El lugar donde os conocisteis, el parque donde paseáis al perro, la cafetería de vuestra primera cita o ese acantilado donde os gusta ver el mar. No hace falta un escenario épico, porque aquí lo importante es vuestra conexión.
Para la postboda: ¡Aquí sí! Vamos a por todas. Podemos ir a las dunas de Liencres, a los bosques de Potes o a la elegancia urbana de Santander. Buscamos un sitio que sea visualmente potente para que vuestras fotos parezcan sacadas de una revista, pero sintiéndoos cómodos.
¿El mejor momento? La primavera es increíble por el verde y las flores, pero el otoño en los bosques de Cantabria tiene unos tonos ocres que me vuelven loca. Para la preboda, lo ideal es hacerla unos 2 o 3 meses antes para tener las fotos listas si queréis usarlas en la papelería de la boda.
Pequeños detalles que nadie te cuenta (y que yo he aprendido)
Después de tantas bodas a mis espaldas, he visto de todo. Aquí van unos consejos de "amiga experta":
La comodidad manda: Para la preboda, no estrenes zapatos. Ven tal cual eres. Si usas tacones y te duelen los pies, se te va a notar en la cara. Y si quieres traer a tu mascota, ¡por favor, hazlo! Son parte de la familia y ayudan mucho a relajar el ambiente.
El factor "tiempo": En el norte sabemos que el tiempo es caprichoso. No sufras si el día de la sesión amanece nublado; para los fotógrafos, las nubes son el mejor difusor de luz que existe.
El error común: Querer que todo sea "perfecto". La perfección es aburrida. Lo que importa es que dentro de 20 años mires esas fotos y reconozcas vuestra risa, no que el peinado estuviera milimétricamente colocado.
Lo que realmente importa al final del día
Al final, cuando las flores se marchiten, el pastel se haya terminado y el vestido esté guardado en una caja, lo único que os quedará será el reportaje de boda.
He visto a parejas emocionarse al ver sus fotos de preboda porque se dieron cuenta de lo mucho que han crecido juntos. He visto a novios disfrutar de la postboda como si fuera una segunda luna de miel. Lo que buscamos con la fotografía documental de bodas es atrapar un sentimiento, no solo una imagen.
Mi trabajo no es solo disparar una cámara, es entender vuestra historia y hacer que os sintáis tan cómodos que os olvidéis de que estoy allí. Porque las mejores fotos son las que ocurren entre "posado y posado", cuando os susurráis algo al oído o os reís de lo torpes que os sentís.
¿Hablamos?
Si estás organizando tu boda en Cantabria y buscas a alguien que cuide vuestra historia con mimo, sin artificios y con mucha naturalidad, me encantaría conocerte.
Podemos vernos para tomar un café (o hacer una videollamada si vais a tope) y que me contéis cómo os imagináis vuestro día. Sin compromiso, solo para ver si conectamos. Porque, al final del día, lo más importante es que estéis rodeados de personas que os hagan sentir bien.

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